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domingo, 31 de julio de 2016

Las tumbas etruscas de Tarquinia

Los orígenes de la Roma Imperial

    Hoy os queremos hablar de los dos ejemplos más importantes de arte funerario etrusco para poder introduciros un poco en su cultura. Poco o casi nada se habla de los etruscos que han quedado tapados por la historia gloriosa de Roma y de su Imperio, sin embargo fue este pueblo el que sentó los cimientos de lo que ya todos conocemos. Vamos a ver tanto las tumbas de Cerveteri como las de Tarquinia, ambas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004 y que conforman una muestra de la vida de los etruscos y su cultura. Aunque. como siempre, vamos a poneros un poco en antecedentes.

Mapa de influencia etrusca en la Península itálica 


La cultura Villanoviana: predecesores de los etruscos

    Lo primero en lo que hay que pensar cuando hablamos de arte etrusco es en la falta de tradición artística propia, por eso tenemos que retroceder un poco en el tiempo. La cultura que se conoce como villanoviana o tirrena surge en la Prehistoria, según teorías actuales, como influencia del comercio, lo que provocó un desarrollo espectacularmente rápido. Si bien hay que tener en cuenta que, al igual que pasó en la Península ibérica, el comercio atrajo a gentes del continente asiático (como los fenicios) y del Egeo, que no sólo se dedicaron al comercio, sino que se asentaron en los puertos y llevaron su cultura de una manera más permanente. Por esta razón se considera la segunda mitad del siglo VIII a.C y principios del VII a.C, como el momento en el que se empezó a desarrollar de manera clara una nueva cultura. La cultura Villanoviana es considerada una fase dentro del desarrollo de la propia cultura etrusca, por lo que nos situamos en el amanecer de lo etrusco. Pero es que antes del s. VIII a.C no se conoce ningún momento de esplendor de esta cultura. Aún vivían en poblados fortificados encuadrados en tribus antes de este momento, muy similar a lo que sería la Roma primitiva de Rómulo. Por esta razón, cuando en el 700 a.C lo griego empieza a influir, la cultura Villanoviana no se queda atrás, sino que se renueva y opta por intentar entender todo lo que traen las nuevas gentes, haciendo sus propia creaciones y poco a poco formando a los suyos en las nuevas artes que traerían un gran desarrollo sobre todo en las zonas de costa. 

Ajuar villanoviano hallado en Tarquinia (finales del siglo IX a.C). Museo Arqueológico de Florencia. 
    Lo más llamativo de este arte es su desorden estético, ya que nace dirigiéndose en varias direcciones: el arte más primitivo sigue en uso aunque renovándose mientras que alguna producciones son exclusivamente griegas como en el ejemplo de abajo. 

Crátera etrusca de estilo geométrico (730-720 a. C). Museo Arqueológico de Grosseto
    Abiertos los primeros talleres y establecido un mercado artístico esencial, destinado a cubrir las necesidades de los más ricos (llamados príncipes), comienza el periodo de las Tumbas principescas, que se caracteriza por el uso del lujo y la inhumación (introducido desde fines del s. VIII a.C) y grandes ajuares, que dejan de ser griegos para estar influidos por la plástica siria, fenicia y chipriota. Es en este momento en el que decimos que comienza la Etapa orientalizante. Sin embargo, la idea de las tumbas principescas parece griega, pues encontramos un ejemplo en la colonia griega de Cumas, lo que nos quiere decir que en este momento los etruscos cogieron ideas de unos y de otros para empezar a conformar un estilo propio. Ciudades como Caere, Vetulonia, Veyes y Vulci se desarrollan creando talleres orfebres que traerán grandes obras como el Apolo de Veyes, que tendrá que quedarse para otra ocasión porque merece una entrada aparte. De sus talleres salen las refinadas fíbulas cargadas de decoraciones de granulado y repujado, los asombros de bronce, los pectorales de oro, los trípodes de bronce, los tronos con apliques ebúrneos, los mangos de abanico de marfil, los carros fúnebres... El banquete se ha convertido ya en un rito funerario indispensable para los aristócratas.


Fíbula de oro hallada en la Tumba Bernardini de Palestrina (primera mitad del siglo VIII a.C) Museo de la Villa Giulia, Roma.


La necrópolis de Tarquinia

    En este punto es importante quedarse con los conceptos básicos que os hemos querido enseñar, porque quedarían muchísimas cosas por contar que se nos quedan en el tintero, pero nos quedaría una entrada enorme y quizá aburrida, así que mejor lo desarrollamos en otra entrada. Hasta ahora lo más importante ha sido la influencia en el arte de todo el ámbito mediterráneo que fue absorbido de manera rápida y sin criterio para luego transformarlo, y la importancia del banquete dentro del rito funerario. Las dos necrópolis de Lacio septentrional, fieles réplicas de los sistemas urbanísticos etruscos, se encuentran entre los primeros ejemplos de núcleos sepulcrales existentes en Italia. La Necrópolis de la Banditaccia de Cerveteri se ha desarrollado a partir del siglo IX a.C. y fue ampliada a partir del siglo VII siguiendo un plan urbanístico concreto. Muy parecida es la historia del desarrollo de la Necrópolis de los Monterozzi de Tarquinia.

Vista de las Tumbas de Tarquinia
    La necrópolis de Tarquinia es también conocida como La necrópolis de los Monterozzi, y es famosa por sus tumbas decoradas, excavadas en la roca y accesibles a través de pasillos inclinados o escaleras, tradición que tuvo su origen en esas tumbas principescas de las que hablamos. La mayoría de ellas están construidas para un matrimonio o pareja y llaman la atención los frescos con las que están decoradas. La arqueología ha puesto en evidencia que los usos y costumbres de este pueblo estuvieron determinados por sus creencias religiosas y por la noción de supervivencia en el más allá. Su preocupación por la muerte y la vida futura inspiró la amplitud de sus prácticas funerarias, que eran muy ricas en cuanto a significado y cantidad de ritos. Quisieron que la vida en su última morada fuera placentera, lo que se materializó mediante tumbas que eran parecidas a que utilizaban en vida. Estaban dotadas con lo necesario para la supervivencia en el más allá, decoradas con pinturas al fresco que reflejaban la existencia cotidiana terrenal. La iconografía de la pintura funeraria etrusca abre un abanico de temas entre los que prevalecen los momentos más transcendentales del difunto, especialmente los banquetes, donde los comensales se reclinan en sus lechos mientras son servidos y regocijados con música y danzas. De manera simbólica, el banquete estuvo unido a la religión y al culto de los muertos ya que en el momento en que se enterraba al difunto se organizaba un banquete en su honor. Era un símbolo de vida en todos los sentidos. Además, los banquetes funerarios estaban unidos a las danzas, juegos malabares y deportes que se celebraban en honor al muerto como parte del rito funerario, por eso es tan frecuente encontrar músicos en este tipo de escenas. 

    En todas las fotos de las pinturas de estas tumbas vais a poder ver como la influencia orientalizante están muy marcada. Ojos almendrados, vestimentas más bien fenicias, incluso algunos perfiles de barbas largas que recuerdan a lo mesopotámico. Como ocurre en Egipto, las figuras de hombre se representan de un color oscuro, mientras que las mujeres están pintadas en color blanco

  Tumba de la caza y la pesca: en ella aparecen paisajes, aves y elementos naturales enmarcando a la figura de un zambullidor. Esta figura parece que representaría al difunto que está a punto de lanzarse al más allá, a la muerte, y vendría a representar esa transición. Las representaciones de danzantes, que aparecen en esta tumba y en el resto, hace referencia al rito funerario del que os hablaba arriba. Lo que es propio de esta tumba es la escena de cacería con dos jinetes y perros entre la vegetación, que se repetirán en todas las cámaras y donde también podemos encontrar delfines. 






    Tumba de las leonas: contiene una pequeña cámara con techo a dos aguas. Su decoración presenta pájaros vuelan y delfines que saltan alrededor de escenas cotidianas de la aristocracia etrusca como el baile entre dos personajes, uno masculino y otro femenino, además de escenas de banquete, músicos y bailarines. Lo que le da nombre a la tumba son las dos panteras o leonas en el frontón de la tumba. 






    Tumba de los augures (h. 520 a.C): es la única cámara rectangular de todo el complejo y quizá la más orientalizante. Cuenta con un friso que ocupa casi todo el espacio de las paredes y sus representaciones hacen referencia a esos juegos deportivos a los que antes hacía alusión. Dos hombres se enzarzan en una lucha cuerpo a cuerpo. El nombre  de la tumba viene dada por la pintura de dos augures, o tal vez sacerdotes, a ambos lados de una puerta. La puerta aparece en otras tumbas con un significado complejo, pero que bien podría significar la puerta por donde pasa el difunto a su morada para la eternidad. El la tercera imagen tendríamos al difunto que se despide con un gesto,seguido de un sirviente con una silla (difros) y un personaje en el suelo. Aunque no podemos verlo, otra de las imágenes contiene un animal que lucha contra contra un personaje que es mordido y que sería el paso anterior a los gladiadores. 







    Tumba de los leopardos (h. 470- 460): es considerada como una de las tumbas más bellas por las escenas que se representan. El friso central de la pared frontal muestra una escena de banquete que parece que acontece al aire libre. En ella aparecen tres parejas o matrimonios recostadas sobre sus lechos. Están siendo servidas por dos jóvenes desnudos (¿esclavos?) y uno de los hombres sostiene un huevo, que podríamos relacionar con la inmortalidad, y la mujer una copa, que acompañaría en simbología al huevo. Los muros laterales están pintados con grupos de sirvientes y músicos. Como podéis ver en la foto de abajo, los leopardos se representan en el frontón, justo encima de la escena de banquete





    Tumba de los toros (h. 540 a.C): Los seis frontones, distribuidos por toda la estancia, contienen motivos animalistas, incluyendo caballos marinos y esfinges. Los toros representados en el friso por encima de las dos puertas dan nombre a la tumba. Se pueden apreciar dos grupos eróticos en un entorno bucólico. La última de las pinturas representaría la emboscada de Aquiles a Troilo, la única escena mitológica de las tumbas de Tarquinia, que se relacionaría con su sacrificio y el propio viaje al inframundo. 







    Tumba del barón: un joven músico dirige su Kílix en señal de ofrecimiento a una dama que realiza una señal de ademán. Los personajes se encuentran rodeados de un motivo vegetal separados por arbustos y con dos jinetes que completan la escena a cada lado. En los muros laterales se pueden ver caballos y jóvenes que cogen sus bridas mientras también saludan a la dama. En el frontón, dos hipocampos navegan entre delfines. No se ha podido desvelar todavía su significado, muchos apuntan que podría tratarse de la despedida que recibe la difunta por parte de su marido e hijos, aunque no hay consenso con respecto a ello. 




    Tumba del triclinio (h. 470-460 a.C): los danzantes en esta ocasión parecen estar poseídos por la música y ejecutan movimientos violentos y exagerados, pues también esta danza se puede asociar a juegos eróticos que ya eran habituales entre los etruscos y pasarían a Roma. 









    Tumba del guerrero (h. 520 a. C):  en ella encontramos la escena principal que muestra a dos parejas acostadas sobre los lechos (también llamados klinai) asistidas por músicos y jóvenes sirvientes. En las parees laterales se representan los juegos funerarios que incluyen diversas competiciones como ya os había comentados antes. Parece que entre estas competiciones se incluían el lanzamiento de disco, la jabalina o el pugilato. También se está interpretando una danza que se desarrolla al son de la música junto a una mesa llena de trofeos destinados a los vencedores. Hay una gran diferencia de tamaño entre unas figuras y otras, lo que podría sugerir la intervención de niños o incluso de enanos, pero es pura conjetura. Otra escena muestra a un músico acompañando la danza de un guerrero (o un danzante vestido de guerrero) que da nombre a la tumba. 




    Evidentemente hay muchas más tumbas, pero tampoco nos hemos querido alargar demasiado, ya que seguro que os ha quedado claro. Por lo tanto, el rito funerario etrusco se componía de la velada del cuerpo, el acompañamiento del mismo hasta la tumba acompañado de plañideras y la celebración de un banquete en honor al difunto que incluía música, bailes, juegos malabares, actuaciones, juegos deportivos e incluso algún que otro acto erótico. Y esto es lo que pasará a la cultura romana aunque un poco modificado en algunas partes. Por último, el banquete fue tan importante en toda la cultura etrusca que también podemos encontrar escultura de temática similar, como el archiconocido Sarcófago de los esposos de Villa Julia hecho en terracota (en otra ocasión os hablaremos de toda la producción etrusca en terracota) y que ya os estáis imaginando que representa a una pareja en una escena de banquete.

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