Disputa por la supremacía dentro
del mundo cristiano en el siglo XI.
La conocida como Reforma
Gregoriana, denominada así por su principal impulsor el Papa
Gregorio VII, intenta poner fin a la disputa entre los poderes
laicos y eclesiásticos. El ejemplo máximo de esta disputa por la
supremacía en el mundo cristiano tiene como protagonistas
principales al Papa de Roma y al Emperador del Sacro Imperio Romano
Germánico. Con la coronación de Carlomagno en el año 800 se
reconoce el origen divino de los reyes y se les otorga poder sobre la
religión, Papa incluido. Pero esta tutela del emperador sobre los
poderes religiosos no tardará en ser puesta en cuestión dando
origen al conflicto que nos ocupa.